viernes, 12 de marzo de 2010

La guerra del helado

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Al mejor estilo porteño, los rosarinos se suelen jactar de muchas cosas. Sin el menor atisbo de falsa modestia, aseguran que tienen las mujeres más lindas y que su ciudad es la patria chica del Che Guevara y Roberto Fontanarrosa (por gustos personales a Fito Páez lo sacamos de la lista).

Cuando se los conoce de cerca –como es mi caso, que estoy casado con una rosarina- se descubre otro motivo de orgullo para canallas y leprosos y es que Rosario está considerada (al menos por los propios rosarinos) como la capital nacional del helado.

Junto con el Monumento a la Bandera, cualquier visita a la ciudad tiene como cita obligada un recorrido por la Av. Pellegrini. La arteria rosarina alberga a lo largo de unas pocas cuadras a una decena de locales de venta de helados -Yomo, Esther, La Montevideana, Lido, Panda, Smart, Cumbre Nevada, Bajo Cero, La Uruguaya y Marbet-, que se enfrentan en forma directa y lo más extraño es que todas logran sobrevivir trabajando cada una con un público muy cautivo.

Los lugareños también aseguran, con orgullo, que Rosario es algo así como el cementerio de los elefantes del helado y recuerdan como si fuera una especie de revival de la batalla de la Vuelta de Obligado el fracaso de Freddo en su incursión por tierras rosarinas, a fines de los ’90.

El mito del helado rosarino, sin embargo, está llegando a su fin. Sin hacer mucho ruido (tal como es costumbre) esta temporada la cadena cordobesa Grido desembarcó en Rosario y con el kilo a 19 pesos, empezó a hacer estragos aún entre los clientes más fieles de Esther y Yomo.

La respuesta rosarina no se hizo esperar y de un día para el otro llovieron las denuncias acerca de una supuesta competencia desleal (en promedio el kilo de Grido es un 50% más barato que el de sus rivales top). Concretamente, las heladerías locales acusan al invasor cordobés de no cumplir con las normativas municipales en materia de habilitación para tener mesas en la vía pública o de cantidad de baños en relación con el número de clientes.

En Grido, por su parte, deslizan que antes de poner un pie en la ciudad recibieron de partes de sus colegas rosarinos una sugerencia para “subir” los precios. Y no contentos con haber abierto catorce sucursales en dos meses ahora amenazan con instalarse en la Av. Pellegrini (algo así como abrir un local de Cosas de Floresta en pleno barrio Perales).
Smart en Caballito

Los amigos de Punto Biz (el portal mejor informado de Rosario y alrededores), además nos cuentan que la armada rosarina inició el contraataque, de la mano de la firma Sweet Moon que ya puso un pie en territorio enemigo, con la apertura de dos locales en Villa Carlos Paz. “Carlos Paz estaba acostumbrado a los helados de Grido, que tiene los precios baratos acorde a su calidad. Nosotros apuntamos a un producto mejor en todo sentido y la gente reconoce cuando algo es bueno. Estamos al doble del precio que ellos pero también al doble de calidad, ahí está la principal diferencia”, le comentó a Punto biz, Martín Carloni, dueño de Sweet Moom.

A la distancia, los consumidores porteños podemos saborear esta verdadera guerra fría sin necesidad de tomar la ruta 9. A tres cuadras del Parque Centenario funciona una sucursal de Smart –una de los mayores exponentes del helado rosarino-, mientras que Grido ya inauguró una sucursal frente a la Plaza Flores.

Fuente:
http://blogs.lanacion.com.ar/secretos-de-la-piramide/naming/la-guerra-del-helado-cordoba-invade-rosario/

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